sábado, 7 de marzo de 2015

Tú y yo como amigos

domingo, 31 de octubre de 2004
Guión de un monólogo
Hey, muy buenas noches, noches, señores y señoritas. Hay una frase que jode enormemente a quien la escucha, al tío que lo recibe. Y es aquello de: Pues, mira Jorge, por poner un nombre, eh... …esto, ...mmmm, ...verás que, ...lo que te iba a decir es que, ...bueno no sé, ...que, ...TÚ Y YO COMO AMIGOS. ¿Er qué? ¡Que tú y yo como amigos! ¡Tócate los cojones! ¡Cómo amigo, te compras un perrito, guapa!

Fin del buen rollo, fin de los sms al móvil y fin del: tú eres genial, no, tú más, que no, que tú más. Cuelga tú primero, no tú, que no, que tú primero, a la de tres, unaaaa, doooos y... me ha colgado la japuta.

Y es que, es normal que a cualquier criaturita le de el pasmo al oír la frase. Todo esto es, porque a la ambigüedad de algunas mujeres en el trato con hombres, se une la interpretación estilo libre albedrío de algunos hombres, yo no se si incluirme en ese lote. Hablando en castellano: Que si a una tía de estas que dicen de si mismas: es que yo soy cariñosa con todo el mundo, le unes un tío que cree que pedirle fuego significa ¡Eh tú, el de la pista, no tengo toda la noche, ¿quieres ser mi baby? pues eso, que estamos aviaos.


Pero la verdad es que debe ser muy frustrante, ¡ojo! que yo también lo he sufrío en mis cannes, el descubrir en el tiempo que se tarda en decir: tú y yo como amigos, que has estado haciendo el canelo dos meses atrás, por mucho que la otra persona te quiera hacer ver que eres de lo mejor.


Tú y yo como amigos. Joder, pero ¿quién quiere ser enemigo tuyo? Si todo lo contrario, tontorrona, venga, tú hazme caso, si aquí no va a ver pelea ninguna, revolcones si, pero sin pelearnos, besito, besito, besito. Además, ¿tú te crees que yo tengo edad, para hacer nuevas amistades? Eso fue en la guardería muñeca, ya no.


Ella me dice claramente: No verás Jorge, (ufff, me ha llamado Jorge, en lugar de Jorgito, esto no van a ser buenas noticias), ...tú me encantas, eres un tío muy majo (¿majo? ...majo o maja era mi abuela, que tenía 81 años y me daba 100 pesetas cada vez que me veía, y me decía con cariño: Jorgito, pa que te compres las chucherías que quieras), me lo paso muy bien contigo y no quiero que te enfades (¿Comor...? ¿Que no quieres que me enfade? Perfecto, pues no hables más y ¡bésame, chuski mía!) pero creo que has interpretado mal (Ah! ¿No hay beso? ...¿entonces de follar ni hablamos, no?) y quiero que sepas que tú y yo como amigos (es porque llevo barba de tres días... ¿qué? ¿que tú y yo, como qué...?).


Pero, ¿me he perdido algo? ...Lo de me encantas lo he oído, lo de tío majo, también, captado lo de me lo paso muy bien contigo, ...¿y que es lo que ha ocurrido, para que remates la frase con ese cántico cutre a la amistad?


¿Qué lo que no quieres es perderme como amigo?, ...tú por eso no te preocupes mujer, que si hace falta, yo me cuelgo al pescuezo un GPS con microprocesador ARM y receptor WAAS de estos modernos de ahora.


En fin, que tu no haces más que proponer soluciones, a esas pequeñas pegas, que ella pone para superar la barrera del tú y yo como amigos, pero, como que no, que parece que esas barreras son insuperables.


Así que he decidido que no quiero más amigas... ...yo ya, cuando conozco a una mujer, le pregunto directamente, sin rodeos: ¡...eh tú, canija! ...¿tú de amigas que tal andas? ...¿qué tienes un montón? ...pues eah, vamos que nos vamos. ¡besitos, besitos, besitos!


Bueno, gracias, muchísimas gracias, tenquiun very mach, y hasta la vista Baby